Bartomeu Gomila

Hay quienes trabajan para vivir, otros viven para trabajar, y otros, simplemente, viven su trabajo…
Menorquín de nacimiento, Bartomeu Gomila Sintes tuvo su primer contacto con un reloj a  los siete años, cuando, estando enfermo en cama, su abuela le regaló un viejo despertador roto para que jugara con él. Ese extraño mecanismo marcaría su vida, ya que con él nació un creciente interés por el funcionamiento de los mecanismos relojeros.
Durante los veranos de adolescente trabajó en una joyería-relojería para poderse pagar su primera moto. Allí supo que quería dedicarse al mundo de la relojería, así que, después del bachillerato empezó sus estudios en la escuela Verge de la Mercé en Barcelona (1995), compaginando éstos con varios trabajos, el último de ellos en la joyería Roca, donde seguiría después de terminar sus estudios, llevando allí el servicio postventa de Rolex (1999).
A los 2 años se le presentó la posibilidad de ser socio de la pequeña tienda de su pueblo natal donde había empezado a trabajar y decidió aceptar. Sin embargo, a los dos años optó por volver a Barcelona para llevar el servicio técnico de relojería en España de Montblanc, perteneciente al grupo Richemont.
Después de 4 años en este puesto apostó por llevar a cabo su sueño: dedicarse a la restauración, así que solicitó plaza para el curso más prestigioso de esta categoría: el de Restauración y Complicaciones de  WOSTEP, en Suiza, un curso de post grado para relojeros dedicados a la restauración de relojes con complicaciones y de la más alta gama, el cual, por cierto, ya no está disponible. Obtuvo una de las dos plazas anuales para el 2008, siendo su profesora la eminente Marion Muller. Allí tuvo el privilegio de restaurar auténticas obras de arte de las más importantes firmas, como Ulisse Nardin, Jaeger Le Coultre, Longines o Gerald Genta de las que se puede ver un ejemplo de informe en el apartado de "Restauraciones". Además, tuvo el privilegio de ser el primer español en obtener este título.
Una vez terminada su formación empieza ahora su viaje en solitario, abriendo el "Taller del Temps" en su tierra natal, Menorca, donde se da un servicio pionero en España en cuanto a restauración, ya que hasta el momento todas las grandes relojerías enviaban este tipo de piezas al extranjero por no haber técnicos lo suficientemente formados en España.